sábado, octubre 30, 2010

LA MEDIOCRIDAD

LA MEDIOCRIDAD COMO BANDERA


Cuando pasan los años y te toca hacer un inventario de las cosas que han pasado por la historia de tu vida, debes en un primer momento entender todas aquellas cosas que lastimosamente no has podido entender y aún siguen resonando en tu alma, muchas de ellas parecen no tener sentido, porque en algunos eventos has tenido que encontrar personas que hicieron el rol de malvados(as) y en otras simplemente fuiste Tú el que lo hizo con los(as) demás en la novela de tu vida, dentro de todo el abanico de posibilidades tuviste que tomar decisiones algunas correctas, otras erradas y muchas más no supiste asumir, la vida está llena de retos y vivencias, de cosas que nos hacen crecer como personas, de lecciones que se quedaron calladas esperando a ser descubiertas por ti mismo(a), no puedes permitirte la mediocridad: ésta no vale la pena, si algo he aprendido en los avatares del destino es a no permitirla, aunque a muchos les encante asumirla en sus vidas, a mi  no, los chismes, las hipocresías no van en el lánguido camino de mi destino, no deseo nunca hablar mal de nadie porque evidencia esa necesidad de expresar mediante el ataque personal talvez cosas que en realidad hablo de mi, por ello la mediocridad es el resultado menos escueto cuando se permiten esas emociones.

Cuando las personas empiezan a gestar mentiras, chismes con segundas intenciones, o potencian malas vibras entre personas que comparten lugares de trabajo, grupos de personas, en empresas, o en fin cualquier lugar que permita la interacción interpersonal y se dejan seducir por su propia mediocridad, vienen los malos resultados, vienen la mediocridad como bandera en todo el lugar, hay muchos lugares en los cuales las personas las convierten en circos llenos de bajas pasiones y de envidias, de odio, de chismeo, en fin en lugares tristes de cara al crecimiento personal de aquellos que quieren avanzar en sus vidas, agradezco a aquellos que mediante esas acciones hicieron en mi vida cambios sustantivos, talvez pudiese entenderse que me hicieron un mal cuando a lo mejor hicieron que la vida me abriese nuevas puertas y de hecho así fue, ahora cuando veo mi pasado entiendo que yo avancé mientras muchos de ellos aún se debaten en la triste y lastimosa mediocridad, los daños colaterales de aquellas personas en mi sanaron con el devenir del tiempo, mientras ellos siguen siendo lo mismo, viven sumidos en la mediocridad, la calidad de vida no la dicta el dinero, ni las posesiones,  ni el nivel académico, ni cualquier otra medición física de alguien, sino cómo aquella deja su huella en este mundo que sentimos y pisamos.

Quiero agradecer a estas personas que me enseñaron a evitar la mediocridad, porque pueden atacar muchas cosas de mi, pero no pueden decir que soy mediocre, ni que no se asumir mis errores, ni de cobardía porque he enfrentado siempre mis consecuencias, he hecho un inventario personal y asumo lo que soy y lo que he sido, con mi frente en alto camino sin insultar ni desmeritar a nadie, sin inventarme chismes, sin envidiar a nadie, sencillamente aceptando lo que soy un alma dispuesta a aprender, dispuesta a vivir con plenitud, porque no podemos esconder nuestras miserias detrás de un acto de venganza, es mejor siempre ver con la frente en alto, me siento orgulloso de ser sincero conmigo mismo, siento orgullo de aceptar lo malo que he sido sin sentir vergüenza, porque al fin y al cabo la mediocridad ya no forma parte de mi.

Gracias y bendiciones a aquellos que creyeron haberme hecho un mal…
Ezequiel Méndez
salvador@ezequielmendez.info
http://ezequielmendez.info  
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