viernes, agosto 14, 2015

VOLVER

Cuando veo mi vida me parece que he regresado de un largo viaje, en el cual muchas de las personas que me acompañaron en el mismo se fueron en sus propios caminos; muchos de los momentos que he vivido diseñados desde la profundidad de mi mente proyectaron lo que en ese instante necesitaba aprender, muchos cosas fueron erradas y muchas tantas acertadas añadiéndose los momentos fortuitos: las sonrisas, los llantos, las victorias, las derrotas, las alegrías y los sufrimientos todo matizado en una vida que apenas lleva 4 décadas y casi la mitad de otra más, mi vida ha sido la danza de lo desconocido, de lo impredecible, de lo increíble y de situaciones que marcaron el destino no sólo mío sino de muchas personas más que cruzaron por alguna razón en mi camino.

Muchas personas cuando piensan en mi lo harán con rabia, otras con rencor, otras con alegría, otras con tristeza y quizás los que más deseaban lo harán con desconsuelo o decepción, pero también habrán personas que fui capaz de ayudar, de dar lo mejor de mí y quizás hasta se alegren mentalmente cuando cruce por algún pensamiento, todos y todas somos así: demonios o santos, buenos o malos, victimas o victimarios, verdugos o salvadores, de alguna forma redimimos nuestras lecciones y a pesar de caer también somos capaces de levantarnos, y muchas personas que lo hemos perdido todo en algún instante volvemos a tener, es el ciclo de la vida, lo que yo llamo el gran misterio.

Esa escuela a la que venimos o sea a ese sueño de 80 o más años para algunos es en realidad ese gran escenario que creemos es absoluto, pensamos que somos lo que vivimos, nos identificamos con las cosas que hacemos, con las que tenemos, con los logros, con las cosas que hemos comprado, con el dinero obtenido, pero todo es relativo: lo que en realidad nos define es la nada ¡Si nada! Porque a pesar de llegar a “aparentemente tener mucho o muy poco no somos dueños de nada, todo nos lo ha sido prestado en este largo sueño, en esta escuela metafísica, en esta obra que tenemos que vivir y cuando tu parte dentro de esa obra termine nada de lo que usaste, poseíste, compraste, te aferraste, hayas cuidado o amado se irá contigo… ¡NADA! Así que sólo(a) viniste y de la misma forma te irás.

Por eso te recomiendo a ver mejor y a entender que a pesar de lo que pensamos nos toca avanzar con las limitaciones, con la circunstancias y con los personajes que han interactuado en esta vida que como la mayoría de las cosas es finita, el universo es un gran lugar donde muchas veces nos desorientamos de nuestro centro, nos desequilibramos y actuamos asumiendo que lo que vivimos somos, somos algo más que este cuerpo finito… ¡podemos trascender! Todo está en qué te hace conectarte con tu ser superior esa parte de ti que saca lo mejor que tienes por ofrecer, eso que te desarrolla la mejor versión de ti, eres lo que soñaste desde que era un niño, eres la suma de tus aspiraciones, eres la realidad que vives mentalmente y tus pensamientos te llevarán en algún momento a la realidad material  y emocional así de sencillo, por eso si te has ido lejos con tu pensamiento ya es tiempo de hacer las paces y de volver, volver a levantarse, volver a sonreír, volver a sentir amor, volver de un gran tribulación y quedarse con la frente en alto, no importa las situaciones ni los momentos de incertidumbre lo importante es volver, es regresar y nunca bajar la cabeza, sobrevivir y seguir en este misterioso camino llamado vida.

Con amor dedicado a mi madre Rosa y  hermana Ada que brillan desde la luz de las estrellas.

Salvador Ezequiel Méndez

@ezek71 (Twitter)


ezek71@gmail.com