viernes, julio 22, 2011

ESTACIONADOS EMOCIONALES



Conozco personas que ya llevan unos cuantos años pululando en lo que yo llamo: “el encierro” nada menos que de ideas, emociones, eventos del pasado, amores disfuncionales, relaciones desgastadas, romances tóxicos, y miles de formas que en realidad sería difícil poder definir, pero la idea básica sería: ´que evitan de cualquier forma enfrentar lo que genera dicho estacionamiento, las ideas parecen girar en torno a la misma idea´: “No hay forma de superar el impasse que la persona siente hacia el evento, sigue en su zona de seguridad y por lo tanto decide no enfrentar aquello que tanto le incomoda y así puede pasarse años y en el peor de los casos vidas enteras…”  

He conocido personas que ya llevan años de inercia: viviendo relaciones a todas luces que no le dejan crecimiento, soñando con un mañana en el cual todo de forma mágica se resolverá mientras tanto los abusos, las injusticias y el sufrimiento pasan una factura interminable en términos emocionales, el espíritu de estas personas tal vez más resignadas que dispuestas a enfrentar la dura realidad permiten que el ´status quo´ gane la batalla interior, muchas de ellas caminan por la vida como hipnotizados sin ni siquiera emitir un sonido en el cual escuchar sus verdaderas emociones, y así el tiempo se convierte en el testigo silencioso de una vida dirigida al ostracismo interior, y no es justo perder una vida entera por estar ciegos y sordos ante un mundo que le muestra lo errado que es ignorar la libertad interior.

Lo primero que hay que hacer para salir de dicho estacionamiento es sencillamente “observarte”, cuando adquieres la conciencia de observarte a ti mismo, inicias un proceso de autocrítica en el cual permites a ti mismo ver la película que vives y que muchas veces pasa ignorada para ti mismo(a),de repente inicias un proceso en el cual empiezas a preguntar, a pensar, a procesar emociones, interiorizar sentimientos, a expresar de forma más íntima emociones castradas por tu ego, de repente ya no eres un “yo concreto” sino un “yo más complejo” que incluye a un observador: tú mismo, el cual le pone una nueva perspectiva de entendimiento.

Lo segundo que debes hacer es “entenderte” de forma humilde, sin autojuzgarte, poniendo el esfuerzo en entenderte sin permitir que tu ego te refuerce ideas distorsionadas de ti mismo, sin emitir juicios valorativos de carga negativa, es iniciar un proceso de curación el cual conllevará abrir la posibilidad de entender las posibles razones que te llevaron a actuar en la forma que lo hiciste, en asumir totalmente todos los agravios que causaste en los demás y sobre todo enfrentar todas los posibles resultados nefastos que causaste y te causaste a ti mismo, es admitir sin tanta argucia tus más profundos errores, y admitir sin más tu responsabilidad la cual posiblemente hayas evadido por años, en sentarse en el banquillo de los acusados y dejar que tu alma dicte sentencia sin permitir que tu ego te salve, ya que al fin y al cabo es el paso necesario pero eternamente ignorado en pos de tu propia liberación interior.

Y finalmente el gran paso es: “perdonar y perdonarte”, no de palabra sino de corazón, las paz interior no es fácil de conseguir, lleva una gran carga en todos sus pasos, admitir errores, admitir que muchas veces no tuvimos control sobre aquello que nos generó los más profundos traumas internos no es fácil de dirimir, se necesita valor y ésta no es fácil de potenciar cuando lo que siempre hemos hecho es huir de nosotros mismos, con ello llegamos al límite de cualquier alma: la de la redención, no importa cuánto sufrimiento haya habido, cuántas injusticias sufriste, o de lo mal que viviste aquí lo que importa es el perdón como tal: generarlo y recibirlo es la dinámica más profunda de ahí te liberas de una vez por todas, perdonar no tiene precio, por lo general ya hemos pagado su precio en sufrimiento y lo que queremos es lograr la liberación interior, si supieras de lo mucho que he logrado cuando logré perdonar y pude dármelo a mí mismo, de lo mucho que he avanzado al lograr abrir un camino de autoentendimiento con el sencillo acto de perdonar, te invito a reflexionar estas palabras recíbelas con la mayor humildad posible, no creas que las emito con soberbia y como un acto de egolatría personal, las emito desde lo más profundo de mi corazón y convencido que lo que he escrito en verdad ayuda, yo mismo las he vivido y he logrado grandes resultados, perdonar suena trillado pero en realidad es el mejor camino para lograr la libertad, para no seguir “estacionado” en la inercia, la improductividad emocional y el sufrimiento predador, ¡esfuérzate por conseguir tu libertad interior! 

Ezequiel Méndez
@ezek71 (twitter)
http://ezequielmendez.info

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